Cuando se habla de fenómenos climáticos, es común pensar en sus efectos sobre la agricultura o la infraestructura. Sin embargo, su impacto va más allá de eso. Eventos como el fenómeno de El Niño pueden alterar las cadenas de suministro, aumentar los costos de producción, afectar la disponibilidad de materias primas y generar presiones sobre la inflación, creando nuevos desafíos para las empresas.
Estos efectos no distinguen sectores. Una empresa manufacturera puede enfrentar dificultades para obtener insumos; una comercializadora puede asumir mayores costos logísticos; y una compañía que depende de productos agrícolas podría verse afectada por la volatilidad de los precios. Tener presentes los riesgos que se pueden presentar es el primer paso para fortalecer la capacidad de adaptación del negocio.
Del clima a la operación empresarial
Los fenómenos climáticos tienen la capacidad de modificar el comportamiento de los mercados. Cuando una sequía, una inundación o un cambio en los patrones de lluvia afecta la producción de determinados cultivos o materias primas, la oferta disminuye y los precios pueden aumentar. A esto se suman posibles restricciones comerciales, cambios en los costos de transporte y retrasos en las entregas.
De acuerdo con un reciente informe de Allianz Trade, accionista de Solunion, un episodio típico de El Niño puede incrementar los precios mundiales de los alimentos alrededor de un 5% en un año, convirtiéndose en un factor que influye en la inflación y en las cadenas de suministro a nivel global.
Aunque el origen del fenómeno sea ambiental, sus consecuencias terminan llegando a las empresas a través de mayores costos, dificultades para planificar la producción y cambios en la dinámica de los mercados.
Un desafío que también impacta a Colombia
En Colombia, la relación entre el clima y la actividad económica es especialmente relevante. Sectores como la agricultura, el transporte y la generación de energía pueden experimentar cambios cuando se presentan periodos prolongados de sequía o variaciones importantes en las precipitaciones.
Según el estudio, un evento fuerte de El Niño podría generar presiones sobre la inflación en Colombia debido al aumento en los precios de los alimentos, los costos logísticos y la electricidad, como consecuencia de las condiciones de sequía.
Esto significa que el impacto no se limita a las empresas cuya actividad depende directamente del clima. Cualquier organización que requiera materias primas, productos agrícolas o transporte para desarrollar su operación podría enfrentar incrementos en sus costos o cambios en los tiempos de abastecimiento.
¿Qué pasa con las cadenas de suministro?
Las cadenas de suministro funcionan como una red en la que cada eslabón depende del anterior. Cuando uno de ellos presenta dificultades, el efecto puede extenderse rápidamente al resto.
Una menor producción agrícola puede reducir la disponibilidad de insumos para la industria. A su vez, el aumento en los costos de producción puede trasladarse a fabricantes, distribuidores y comercializadores. Si además existen retrasos logísticos o dificultades para abastecer determinados mercados, las empresas pueden enfrentar mayores tiempos de entrega y una presión adicional sobre sus márgenes.
El análisis señala que industrias como la manufactura de alimentos, las empresas de bienes de consumo y aquellas relacionadas con el comercio de productos agrícolas podrían verse afectadas por la volatilidad de los precios y las interrupciones en las cadenas de suministro.
El informe también destaca que los efectos no son iguales para todos los productos. Mientras algunos cultivos podrían registrar aumentos de producción en determinadas regiones, otros, como el azúcar, el aceite de palma, el arroz, el cacao y el café robusta, presentan una mayor exposición a las condiciones asociadas con El Niño.
Gestión del riesgo
Los fenómenos climáticos seguirán haciendo parte del entorno económico. Aunque las empresas no pueden controlar estos eventos, sí pueden prepararse para reducir su impacto.
Monitorear el comportamiento de los mercados, evaluar la dependencia de proveedores estratégicos, revisar periódicamente la cadena de suministro e identificar posibles escenarios de riesgo son acciones que contribuyen a fortalecer la continuidad del negocio.
La gestión del riesgo busca anticipar escenarios y facilitar una mejor toma de decisiones. Sumado a esto, los fenómenos climáticos son un ejemplo de cómo un evento externo puede tener efectos directos sobre la operación empresarial. Entender su relación con las operaciones, la economía y la gestión empresarial permite a las organizaciones prepararse mejor, fortalecer su capacidad de adaptación y abrirse va una visión de largo plazo con buenos resultados.
