La política monetaria de Colombia toma forma y anticipa el escenario económico que enfrentarán las empresas en 2026

  • El país avanza hacia un 2026 con mejores condiciones macroeconómicas, según el más reciente informe económico elaborado por Solunion Colombia.
  • Durante 2025, la economía colombiana estuvo marcada por una política monetaria restrictiva, tasas de interés altas, inflación persistente y un mercado laboral frágil. Aun así, el país comenzó a mostrar señales claras de consolidación hacia un 2026, donde el rumbo que marque el Banco de la República será decisivo para la actividad empresarial.

Durante el año, Colombia retomó una senda de crecimiento moderado: el PIB del segundo trimestre creció 2,1% y habría alcanzado cerca de 2,4% en el tercero, según el indicador NowCast. Este desempeño ubicó al país por encima del promedio regional y estuvo impulsado por un consumo más dinámico, una inflación más contenida y una apreciación del peso que alcanzó cerca del 12% en el año, según refleja el último reporte elaborado por Solunion Colombia, la compañía experta en seguros de crédito y servicios asociados a la gestión del riesgo comercial.

Este fortalecimiento del peso y la estabilidad cambiaria fueron clave para reducir costos de importación y aliviar presiones inflacionarias, elementos que marcarán la transición hacia 2026.

La desaceleración inflacionaria, que cerró septiembre en 5,18%, dio cierto alivio a hogares y empresas, aunque los precios continúan por encima de la meta y siguen mostrando rigidez en alimentos, transporte y servicios indexados, de acuerdo con el informe.

A pesar de esta moderación, la inflación sigue condicionando las decisiones del Banco de la República y manteniendo un entorno financiero más estricto para las empresas.

“Aunque Colombia logró contener buena parte de las presiones inflacionarias, el costo de vida sigue creciendo más rápido que los ingresos de muchos hogares. Este desbalance explica por qué el Banco de la República mantiene una postura monetaria restrictiva, incluso a costa de un crédito más lento”, señala Marco Restrepo, Analista de Información de Solunion Colombia.

Un 2026 con tasas de interés más bajas y un consumo más dinámico

La tasa de interés permaneció en 9,25% durante buena parte del año, una de las más altas entre las economías emergentes. Esta cautela permitió anclar expectativas, pero restringió el crédito y la inversión. Para 2026, los analistas proyectan una reducción progresiva que podría ubicar la tasa de intervención alrededor del 8%, en línea con la caída prevista de la inflación hacia niveles cercanos al 4%.

Esta trayectoria descendente será decisiva para determinar el costo del financiamiento empresarial, la recuperación de la demanda interna y la reactivación gradual de proyectos de inversión que permanecen aplazados. Este ajuste monetario, sumado a un dólar más estable y menores tasas internacionales, creará un entorno más favorable para el consumo y la inversión privada, según Solunion Colombia.

Mayor crecimiento económico

El estudio proyecta un mayor crecimiento económico en 2026, con una expansión cercana al 3%, impulsada por un consumo más dinámico gracias a una inflación más baja, un repunte de la inversión en maquinaria, obras civiles y modernización empresarial, así como por un entorno financiero internacional más flexible. Además, el tipo de cambio podría cerrar 2025 entre $3.950 y $4.050, niveles que favorecen la reducción de costos y mejoran la competitividad del país.

Este rango cambiario será determinante para sectores con alta exposición a insumos importados, aliviando costos y dando mayor margen de maniobra en la fijación de precios.

“Aunque el país enfrenta desafíos significativos, como la inflación persistente y la incertidumbre fiscal, vemos señales claras de que la economía colombiana retomará un mayor dinamismo en 2026, con un panorama más favorable que el observado entre 2023 y 2024. Será un año de oportunidades para quienes sepan anticipar riesgos y adaptar sus estrategias, donde la velocidad y profundidad de la política monetaria marcarán el tono con el que las empresas afronten el 2026”, afirma José Miguel Duque, Jefe de Información de Solunion Colombia.

Un año decisivo para las empresas

La convergencia de inflación más baja, tasas de interés descendentes y un peso más estable permitirá a las compañías operar con mayor claridad financiera. No obstante, se advierte que la volatilidad política y los precios internacionales seguirán siendo factores críticos. Para las empresas, entender el rumbo de la política monetaria y la trayectoria del dólar será tan importante como monitorear el comportamiento del consumo o la inversión. Ambas variables definirán costos, márgenes y competitividad en 2026.

Colombia entra en un ciclo de transición, pero los fundamentos apuntan a un 2026 más robusto, donde las empresas que actúen con anticipación podrán capitalizar mejor las oportunidades del entorno.

Solunion Colombia continuará acompañando a las compañías con análisis, protección y soluciones que fortalezcan su capacidad de afrontar los riesgos y de aprovechar las oportunidades del ciclo económico 2025–2026.

Solunion expuso su visión sobre la nueva realidad geopolítica y la inversión global en la Convención Internacional de Seguros 2025

  • Solunion, la compañía de seguros de crédito y de servicios asociados a la gestión del riesgo comercial, participó en la Convención Internacional de Seguros de Fasecolda, llevada a cabo del 23 al 26 de septiembre en Cartagena.

En esta edición, estuvo presente Álvaro de Cuenca, Responsable Corporativo de Suscripción de Riesgos Sensibles de Solunion, quien intervino en la ponencia “La visión aseguradora sobre la nueva realidad geopolítica”. Su presentación ofreció una visión general sobre la evolución económica global, las tensiones comerciales y los factores estructurales que están configurando el nuevo mapa de riesgos.

A partir de ese contexto, analizó los efectos del aumento de los aranceles y de las políticas comerciales más restrictivas, que están generando costes adicionales y cambios en las cadenas de producción y suministro. En su intervención se abordaron también algunos de los sectores más afectados por estas medidas, como el automotriz y el siderúrgico, donde los nuevos gravámenes alcanzan niveles del 25 % y del 50 %, respectivamente, impulsando a las empresas a replantear su localización industrial y su estrategia operativa.

El encuentro permitió revisar además la situación de sectores como la construcción, la infraestructura y el retail, que afrontan mayores presiones operativas, pero también nuevas oportunidades derivadas de la innovación tecnológica y la transición energética. En el caso de la construcción, se estima que la inversión global alcanzará los 15,6 billones de dólares en 2025, con el segmento de infraestructura representando un tercio del total y concentrando el mayor potencial de crecimiento.

Durante su exposición, Álvaro de Cuenca reflexionó sobre la brecha global de infraestructuras, cifrada en más de 1,5 billones de dólares anuales solo en inversión energética, destacando la necesidad de acelerar los proyectos vinculados a la transición hacia energías limpias. “La transición energética no solo es un desafío tecnológico, sino también una cuestión de inversión y planificación a largo plazo; cerrar esta brecha será decisivo para la competitividad y la estabilidad de las economías”, señaló.

También asistieron a la convención Alejandro Santamaría, Country Manager de Solunion Colombia Isabel Cardona, Directora Comercial y de Marketing; y Ana Benjumea, Directora de Riesgos, Información y Siniestros de la compañía en el país.

Con su participación, Solunion profundiza en su labor de acompañar a las empresas colombianas en su crecimiento y expansión segura, y de contribuir al desarrollo del sector asegurador mediante una gestión efectiva del riesgo comercial y la protección de la cartera.

Ana María Benjumea, nueva Directora de Riesgos, Siniestros e Información

Para Ana María Benjumea, la gestión de riesgos es más que técnica: es escucha, es conocimiento real del entorno, es tomar decisiones con datos para cuidar el futuro de las empresas.

Tras ocho años en Solunion Colombia, donde ha liderado áreas clave como Siniestros, Recuperaciones y Suscripción de Riesgos, es la nueva Directora de Riesgos, Información y Siniestros de la compañía, rol que ejerce con un enfoque práctico y cercano. Con dieciocho años de trayectoria en el sector y formación en Administración, Finanzas y MBA, su propósito es claro: ser una aliada estratégica que ayuda a convertir la incertidumbre en oportunidades de crecimiento sostenido.

El entorno actual está marcado por una gran incertidumbre, ¿a qué deben estar atentas las empresas?

La planeación y la gestión estratégica de las empresas, así como sus resultados, no están aislados del entorno y se ven impactados por factores geopolíticos, regulatorios y económicos.

Conflictos como la guerra en Ucrania, las tensiones de Medio Oriente, o las fricciones entre China y Estados Unidos afectan cadenas de suministros, costos logísticos, determinan precios de comodities, frenan el comercio internacional y crean nuevas barreras comerciales que impactan la oferta y la demanda.

La política monetaria de los diferentes bancos centrales determina el flujo de los capitales y las inversiones, y a la vez, el costo financiero que encarece en crédito, lo que tiene un efecto directo sobre el consumo y la inversión.

Las regulaciones, cada vez más, así como los movimientos políticos y los entornos sociales afectan el entorno regulatorio, laboral y tributario.

Por todo esto, las empresas deben monitorear de cerca el contexto local, regional y mundial, en busca de una mayor resiliencia para adaptarse, diversificarse, y fortalecer la gestión financiera y de cobertura frente a los distintos riesgos que enfrentan, entre ellos, el comercial.

Desde tu visión, ¿cuáles son los rasgos más distintivos del mercado colombiano que impactan en la gestión de riesgos y cómo marcan el rumbo de las decisiones empresariales?

En los últimos años, Colombia se ha caracterizado por una alta volatilidad política, reformas fiscales controvertidas, cambios en políticas públicas, episodios de conflictividad social y decisiones externas como los aranceles impuestos por Estados Unidos. Todos estos factores inciden en la demanda, los costos de operación y financiamiento, así como en las decisiones de inversión.

Frente a este entorno, resulta clave que las empresas monitoreen de cerca estas variables para anticipar riesgos, pero también para identificar oportunidades: realizar coberturas cambiarias, diversificar productos y mercados o redefinir estrategias de inversión. De esta manera, se configuran los parámetros necesarios para una gestión de riesgos más adecuada y oportuna.

¿Qué destacarías de la forma en que Solunion acompaña a las empresas en la gestión de riesgos para que puedan crecer de manera segura y rentable?

En Solunion acompañamos a nuestros asegurados como verdaderos aliados en el crecimiento sostenido de su negocio. Nuestro rol va más allá de ofrecer una póliza de seguro de crédito: se centra en comprender sus necesidades reales, identificar los riesgos de sus clientes y carteras comerciales, y asesorar en cómo mitigarlos para proteger sus ventas a crédito frente al riesgo comercial.

De esta manera, facilitamos que las empresas tomen decisiones de inversión y expansión con mayor confianza, al tiempo que protegemos su flujo de caja. En resumen, brindamos un acompañamiento cercano y consultivo, con información y monitoreo constantes, que no solo resguarda a los negocios frente a amenazas, sino que también impulsa su desarrollo y potencial de crecimiento.

¿Cómo visualizas el futuro de la gestión de riesgos y la contribución de Solunion en la construcción de ese escenario?

La gestión del riesgo comercial es el núcleo de nuestro negocio y forma parte del ADN de toda la organización, no solo del área especializada. Identificar, evaluar y mitigar riesgos es una responsabilidad que asumimos tanto internamente como en nuestro rol de aliados estratégicos de los clientes y del desarrollo económico sostenible.

Hacia adelante, la gestión de riesgos continuará evolucionando hacia un enfoque más predictivo y resiliente, impulsado por el uso intensivo de datos y tecnología, e integrado a los procesos comerciales y financieros de las compañías. Todo con un alcance que trascienda lo económico para abarcar también dimensiones ambientales y sociales. En ese escenario, Solunion seguirá contribuyendo con soluciones innovadoras y un acompañamiento cercano para que las empresas crezcan de forma segura y sostenible.

Colombia mantendrá un desempeño económico por encima del promedio regional en 2025, pese a la desaceleración global

  • Aún cuando el panorama internacional está marcado por la incertidumbre y la desaceleración en el comercio de bienes, Colombia se perfila como una de las economías con mejor proyección en Latinoamérica para 2025 (+2,6%, 0,4 puntos porcentuales por encima de la media regional), con un crecimiento estimado en 2,8% hacia 2026 – medio punto por encima de la media de la región.

Así lo señaló Luca Moneta, Senior Economist for Emerging Markets & Country Risk de Allianz Trade, uno de los accionistas de Solunion, durante un encuentro económico ofrecido por Solunion Colombia, en el que presentó un análisis detallado del contexto regional y nacional.

De acuerdo con Moneta, la región enfrenta una incertidumbre sistémica que va más allá de los aranceles y que impacta directamente en los sectores productivos, el comercio y la inversión. Para Latinoamérica se prevé una desaceleración debido al bajo dinamismo de algunos países como México o Brasil, un entorno externo más débil, alta percepción de riesgo, acompañada de un aumento de la exposición financiera y de los costes, en un contexto de tipos de interés altos y monedas volátiles. No obstante, varias divisas, incluido el peso colombiano, han logrado recuperar terreno frente al dólar, ofreciendo cierto respiro fiscal.

En el panorama regional, países como Perú y Argentina han mejorado su calificación de riesgo país, mientras que, por primera vez en décadas, Estados Unidos experimentó una rebaja en su puntaje.

¿A qué se enfrenta Colombia?

El crecimiento, hoy impulsado por el consumo privado (casi 77 % del PIB), no es aún inclusivo: la informalidad sigue alta y la deuda pública condiciona las decisiones de largo plazo del gobierno actual y del próximo. “A las señales de sobrecalentamiento se añaden riesgos de seguridad e incertidumbre electoral – violencia política y eventuales medidas de emergencia – con potencial de afectar la logística y la percepción de los inversionistas. Además, las exportaciones a Estados Unidos – explican más de un tercio del total – podrían verse afectadas por aumentos arancelarios, encareciendo costos y reduciendo la competitividad. Solo los aranceles de Estados Unidos podrían recortar cerca de 0,6 puntos porcentuales del crecimiento del PIB de Colombia en 2026” explica Moneta.

Factores a vigilar

La inflación continúa siendo un reto central para la región. En Colombia, se mantuvo estable en septiembre a 5,10%, influyendo de forma directa en el poder adquisitivo de los hogares y las decisiones de inversión. Las condiciones de financiamiento, la política monetaria, las elecciones y el nivel de confianza serán determinantes para el ritmo de la economía en los próximos meses.

En el plano regional, los precios bajos de materias primas y las políticas fiscales más restrictivas podrían limitar el crecimiento en economías como Brasil, Chile y Colombia. A ello se suman los riesgos fiscales, la inseguridad y la acción de actores no estatales, que vislumbran complejidades para el comercio y la inversión.

Mirada estratégica

El principal reto será sostener la confianza de los mercados mientras se navega un déficit fiscal que podría cerrar el año en torno al 7,5-8% del PIB y una balanza comercial que aún refleja más importaciones que exportaciones. El desempeño positivo de sectores como el agrícola y la capacidad de redirigir ventas hacia nuevos destinos como el aumento de exportaciones a Canadá muestran que existe margen para adaptarse a cambios en la demanda global.

Ahora bien, la persistencia de presiones sobre el tipo de cambio, el costo creciente de la deuda y un ciclo monetario más prudente en 2026 reclaman una estrategia que combine disciplina fiscal, diversificación productiva y manejo preventivo de riesgos externos. El éxito dependerá de prever los cambios que traerá el año electoral, protegiendo los logros en crecimiento y estabilidad frente a la incertidumbre financiera. En 2025, el mayor proteccionismo de Estados Unidos podría implicar pérdidas de exportación por unos 2.000 millones de dólares, dificultando – más que en sus pares regionales – la reorientación hacia otros mercados. Estos efectos podrían extenderse a 2026, con impactos negativos en empresas y empleo.

Las empresas en Colombia no quiebran por vender poco, quiebran por no cobrar a tiempo

  • En lo corrido del último año, 2.530 empresas solicitaron acogerse a un proceso de insolvencia. Comercio, servicios y manufactura lideran las cifras.
  • El número de solicitudes de insolvencia en Colombia ha crecido con fuerza tras la pandemia, impulsado por el encarecimiento del crédito y la recuperación económica desigual.

En Colombia, cada vez más empresas enfrentan una paradoja: logran vender, pero no logran cobrar a tiempo. La falta de recaudo oportuno compromete las obligaciones operativas, deteriora el flujo de caja y termina llevando a muchas compañías a procesos de insolvencia. La verdadera fragilidad está en el ciclo de recuperación de cartera.

Así lo revela el informe “Insolvencia Empresarial en Colombia”, elaborado por Solunion Colombia, la compañía experta en seguros de crédito y gestión del riesgo comercial, que expone los factores detrás del incremento en los procesos de reorganización y liquidación judicial. La investigación muestra que el problema no radica únicamente en las ventas o en el tamaño de las compañías, sino en su capacidad de gestionar el riesgo comercial de manera efectiva.

Datos que confirman la tendencia, según la Superintendencia de Sociedades

  • En 2024 y hasta el 16 de mayo del presente año, se presentaron 2.530 solicitudes de insolvencia ante la Superintendencia de Sociedades.
  • De estas, 1.632 (64,5 %) fueron para reorganización y 898 (35,5 %) para liquidación judicial.
  • Los sectores más afectados son servicios (24,5 %), comercio (20,4 %) y manufactura (13,9 %).
  • A mayo de 2025, hay 4.166 procesos activos, de los cuales más de 1.298 han pasado a liquidación.
  • Según Solunion, el periodo más crítico del proceso es la calificación de créditos, que puede durar hasta un año.

 

Las dinámicas empresariales actuales, en una economía hiperconectada, han expuesto a las empresas a choques sistémicos de gran alcance. Una crisis logística en Asia o una subida de tasas en Estados Unidos tiene efectos casi inmediatos sobre el capital de trabajo en nuestro país. Internamente, el encarecimiento del crédito, las reformas estructurales y la inflación de costos operativos agravan el panorama.

Un elemento especialmente preocupante es el efecto dominó que puede producirse cuando una empresa entra en crisis. En ecosistemas productivos compuestos mayoritariamente por pymes, una insolvencia de gran escala puede tener consecuencias multiplicadas.

Por otra parte, no todas las empresas que recurren al régimen de insolvencia logran reorganizarse. La etapa de calificación de créditos, en muchos casos, se convierte en un cuello de botella que toma entre seis meses y un año. En ese periodo, la incertidumbre financiera tiende a crecer y las decisiones estratégicas se postergan, con un impacto directo en la viabilidad de la operación.

Según el análisis de Solunion, los sectores más golpeados, como servicios, comercio y manufactura coinciden con aquellos que dependen del consumo directo, de la rotación permanente de inventarios y de una estructura financiera flexible. Su exposición a la volatilidad de la demanda y a las condiciones de financiación los convierte en puntos sensibles del tejido empresarial.

La solución está en prevenir

Desde la perspectiva de Solunion, proteger la cartera por cobrar es una decisión estratégica y casi imperativa. Las empresas que logran sobrevivir son las que anticipan los riesgos financieros de sus clientes y toman decisiones con base en información actualizada.

El estudio recomienda herramientas el seguimiento de scoring financiero, las alertas tempranas y especialmente el seguro de crédito, que no solo cubre el impago, sino que brinda acceso a evaluaciones de riesgo, vigilancia permanente y servicios de recuperación. Esta combinación permite vender con mayor seguridad, ampliar mercados y blindar la liquidez ante escenarios imprevistos.

Latinoamérica se posiciona como alternativa estratégica en tiempos de fragmentación comercial

  • Colombia se perfila como una plataforma exportadora clave, gracias a su ubicación estratégica, tratados comerciales y condiciones macroeconómicas favorables.
  • Casi 6 de cada 10 empresas consideran relocalizar producción o abastecimiento, mientras Latinoamérica gana protagonismo como región confiable y resiliente, según conclusiones de la Allianz Trade Global Survey.

Solunion Colombia, la compañía de seguros de crédito y de servicios asociados a la gestión del riesgo comercial, comparte los resultados de la última edición de la encuesta sobre el comercio mundial elaborada por Allianz Trade, uno de sus dos accionistas.

La Allianz Trade Global Survey recoge las respuestas de más de 4.500 compañías exportadoras de China, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Singapur, España, Reino Unido y Estados Unidos, recopiladas en dos oleadas: antes y después del “Día de la Liberación” del pasado 2 de abril. Así, el informe analiza, en su cuarta edición, las principales perspectivas del mercado exportador para esta muestra que representa cerca del 60% del PIB mundial.

El análisis revela una transformación profunda en las dinámicas del comercio global. Las tensiones geopolíticas y la incertidumbre regulatoria han llevado al 60% de las empresas encuestadas a anticipar impactos negativos en su actividad exportadora, mientras que el 42% prevé una caída en su facturación de entre -2% y -10% en los próximos 12 meses. En respuesta, más de la mitad está diversificando activamente sus mercados de exportación y proveedores, y el 54% identifica los riesgos geopolíticos y sociales como amenazas clave para sus cadenas de suministro.

En contraste con el optimismo mostrado en la primera oleada de la encuesta, esta edición de la Global Survey confirma lo que hemos venido observando en todos los mercados: la incertidumbre y la fragmentación se están convirtiendo en estructurales. El “Día de la liberación” puso de manifiesto las vulnerabilidades de aquellas compañías con cadenas de suministro y mercados de exportación muy concentrados. Las cifras hablan por sí solas: las expectativas positivas de exportación a escala mundial descendieron del 80% al 40%, y el 42% de las empresas espera que su volumen de negocio exportador caiga entre un -2% y un -10% comparado con el 5% que mostraba esta previsión antes de los anuncios del 2 de abril. A pesar de los recientes acuerdos bilaterales con Reino Unido y China, estimamos que las pérdidas globales de exportación alcancen los 305.000 millones de dólares en 2025. Pero las empresas no se quedan paradas. Tras haber sorteado sucesivas crisis desde 2020, se están adaptando de nuevo, diversificando socios, reconfigurando logísticas e integrando el riesgo compartido a lo largo de toda su cadena de valor. En el entorno comercial actual, el éxito depende cada vez más de la capacidad de adaptación”, indica Aylin Somersan Coqui, CEO de Allianz Trade.

En este nuevo mapa de decisiones comerciales, Latinoamérica emerge como una región estratégica, con una oferta cada vez más atractiva para empresas globales que buscan estabilidad, eficiencia logística y cercanía a mercados clave. Colombia, en particular, se destaca por su ubicación geográfica favorable, el acceso a múltiples mercados a través de acuerdos comerciales, y una base productiva diversa. Estos factores podrían convertir al país en un actor clave para inversionistas que priorizan resiliencia, cumplimiento normativo y sostenibilidad.

El posicionamiento de Latinoamérica como alternativa de relocalización crece con fuerza. Así, el interés de empresas chinas por la región triplicó su nivel tras el 2 de abril, pasando del 5% al 15% como plataforma exportadora hacia Estados Unidos. Asimismo, el 35% de las empresas chinas con cadenas de suministro en América Latina indica que mantendrá operaciones allí, frente al 24% anterior. Por su parte, las empresas estadounidenses con presencia en la región también han reajustado sus prioridades, mostrando un mayor compromiso por quedarse.

Este movimiento también se refleja por sectores. La manufactura, la agricultura, la minería y la energía presentan un crecimiento del interés hacia esta zona del globo, destacando el caso del sector energético, con un salto de 14 puntos porcentuales (del 4% al 18%). La región también gana atractivo para la producción al extranjero y nuevos proveedores, especialmente para empresas con operaciones en América del Norte, Europa Occidental y Asia.

Aunque el nuevo acuerdo comercial reduce la tasa media de aranceles de exportación de Estados Unidos sobre China al 39%, sigue siendo mucho más alta que el 13% aplicado antes de la segunda administración Trump. En este contexto, el friendshoring continúa ganando terreno: Europa y Latinoamérica están surgiendo como alternativas atractivas para las empresas chinas, mientras que las compañías europeas están, a su vez, cada vez más interesadas en exportar a China y Asia. Entre ambas encuestas, la intención de exportación aumentó hasta el 36%, y el interés hacia el mercado del sur y el Sudeste Asiático se duplicó hasta el 14%. Mientras tanto, Latinoamérica se perfila como la triunfadora en las estrategias de búsqueda de alternativas comerciales, ya que tanto las empresas chinas como las europeas buscan en la región un acceso a Estados Unidos a menor coste”, afirma Françoise Huang, Economista Senior para Asia-Pacífico y Comercio Global de Allianz Trade.

Por otro lado, el análisis subraya también el deterioro de las condiciones de pago en el comercio exterior. Solo el 11% de las empresas exportadoras sigue recibiendo pagos en menos de 30 días, mientras que más del 25% reporta retrasos de una semana o más.

Las empresas de mayor tamaño tienden hacia plazos de pago más largos: el 26% de las compañías encuestadas con un volumen de negocio superior a 5.000 millones de euros se enfrentó a plazos de cobro superiores a 70 días, frente al 18% de la media de la muestra global. Esto sugiere que las grandes organizaciones están asumiendo cada vez más el rol de banco invisible para las empresas más pequeñas. A medida que los exportadores se enfrentan a ciclos de pago más largos y a mayores riesgos de insolvencia, se ven presionados para repercutir costes, abastecerse en nuevos mercados o incluso reconsiderar su presencia internacional“, indica Ana Boata, Jefa de Estudios Económicos de Allianz Trade.

Finalmente, el estudio advierte que los efectos de esta nueva etapa del comercio global se proyectan más allá del corto plazo. Las decisiones que hoy tomen los Gobiernos y las empresas de la región definirán su capacidad para integrarse a las nuevas cadenas de valor. Latinoamérica ya está en el radar. El reto ahora es convertir ese interés en inversión concreta, productividad sostenible y nuevas oportunidades de exportación para países como Colombia.

Colombia ante la reconfiguración comercial en medio de tensiones geoeconómicas

  • La dependencia comercial de Colombia con China podría seguir aumentando si el país asiático decide reubicar sus exportaciones para compensar la caída de las ventas en Estados Unidos.
  • El nearshoring supone una oportunidad para el mercado colombiano, que puede capitalizar el interés de las empresas asiáticas por su relocalización en Latinoamérica para exportar hacia Estados Unidos evitando aranceles.

Solunion Colombia, la compañía de seguros de crédito y de servicios asociados a la gestión del riesgo comercial, analiza el nuevo escenario económico global y sus efectos concretos en la economía colombiana, en su último informe “Los aranceles configuran un nuevo mundo: impacto macro y microeconómico en Colombia”.

Un entorno global que se transforma

La conocida como guerra comercial entre China y Estados Unidos comenzó en 2018 con aranceles mutuos por más de 300.000 millones de dólares (USD), pero desde 2022 evolucionó hacia una pugna tecnológica. Restricciones a empresas chinas y tensiones sobre semiconductores y energía marcaron una nueva etapa.

Fuente: census.govcensus.gov

La tregua firmada en mayo de 2025, aunque parcial, ha reconfigurado expectativas, pero los mercados siguen cautelosos. Para muchos expertos, no se trata de una solución, sino del umbral de un nuevo ciclo geoeconómico.

“Estamos ante un nuevo ciclo de reconfiguración geoeconómica. No se trata únicamente de una disputa puntual entre Estados Unidos y China, sino de una transición hacia un orden global más multipolar, donde potencias emergentes como China e India están ganando protagonismo tanto en producción como en influencia comercial y tecnológica”, explica Marco Restrepo, Analista de Información de Solunion Colombia.

Impacto en la dinámica comercial y la producción en Colombia

Estados Unidos y China son dos mercados con gran peso en la balanza comercial colombiana y la disputa comercial se está dejando sentir en su economía.  En 2024, Colombia importó cerca de 15.000 millones de dólares desde China y exportó apenas 2.400 millones, generando una relación de 6 a 1 en contra, según Analdex. Esta brecha refleja una creciente dependencia comercial con el país asiático, que podría seguir aumentando si China decide reubicar sus exportaciones para compensar la caída de las ventas en Estados Unidos. Por su parte, Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las exportaciones colombianas.

“En este contexto, es fundamental que Colombia revise su patrón de dependencia estructural hacia Estados Unidos, que concentra más del 29% de nuestras exportaciones. La coyuntura global ofrece una oportunidad estratégica: fortalecer acuerdos comerciales con distintas regiones, profundizar el nearshoring y acelerar la modernización productiva son caminos clave para mejorar la capacidad de negociación externa sin comprometer la autonomía.”, subraya Marco Restrepo.

Los efectos también se han sentido en sectores productivos clave para Colombia. La dependencia tecnológica de China elevó costos para ensambladoras locales; en agroindustria, productos como el café ganaron espacio en China, pero otros como el maíz enfrentan volatilidad. La industria textil aumentó sus envíos a Estados Unidos, pero vio incrementada la competencia en el mercado interno por prendas asiáticas más económicas.

Inversión extranjera: señales desde Asia

La inversión china en Colombia aún es modesta, pero creciente. Entre enero y septiembre de 2024, el país recibió apenas 114 millones de dólares (USD) en capital chino, principalmente en infraestructura y tecnología. Sin embargo, China ya ha mostrado interés en el nearshoring: la relocalización de empresas asiáticas en Latinoamérica para exportar hacia Estados Unidos sin los costos arancelarios de origen, que Colombia podría capitalizar.

La Ruta de la Seda y Colombia

El acuerdo de cooperación bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) firmado por Colombia el pasado mayo representa una oportunidad para cerrar brechas críticas en infraestructura férrea, portuaria, logística y telecomunicaciones, sectores en los que las empresas chinas tienen amplia experiencia. Según el Gobierno colombiano, la cooperación podría duplicar el valor de las exportaciones a China en los próximos años, especialmente en rubros como agroalimentación y tecnología. Además, se proyecta una mayor transferencia de conocimiento en áreas como trenes de alta velocidad, redes 5G y energías renovables.

Sin embargo, la adhesión no está exenta de riesgos. Muchos proyectos de la BRI se financian con créditos chinos concesionales que pueden derivar en elevados niveles de endeudamiento con entidades chinas. Además, a diferencia de los proyectos con el BIS o el Banco Mundial, los acuerdos de la Ruta de la Seda a veces se manejan con cláusulas confidenciales y menor escrutinio público.

La reconfiguración del comercio global exige visión de largo plazo. Colombia deberá trabajar en manejar las expectativas de Estados Unidos y de China para conservar y fomentar ambas relaciones, al tiempo que abre su mercado a nuevas oportunidades”, explica el analista de Solunion.

Alejandro Santa María, Country Manager de Solunion Colombia

Alejandro Santa María Caicedo asumió el 1 de enero de este año la posición de Country Manager de Solunion Colombia.

Con una trayectoria destacada en el seguro de crédito que comenzó en 1999, Santa María fue Gerente General de MAPFRE Crediseguro en Colombia durante más de una década. En 2014, con el inicio de operaciones de Solunion en el país en 2014, fue nombrado Country Manager de la compañía, cargo que ocupó hasta 2020, cuando asumió la dirección de la Región de Solunion Latam Sur. Fue presidente del Comité de Crédito de la Asociación Panamericana de seguro de crédito (APF-PASA) de 2008 a 2012 y actualmente es miembro del comité ejecutivo.

En este contexto, hablamos con Alejandro sobre su regreso a Solunion Colombia, su visión para la compañía y las oportunidades que se presentan en esta nueva etapa.

Cuéntanos sobre tu trayectoria profesional y qué te motiva a asumir el liderazgo de Solunion Colombia.

Tuve la oportunidad de ver nacer y crecer esta compañía, contribuyendo a su consolidación hasta el punto en el que se encuentra hoy. Volver a Solunion Colombia representa el desafío de fortalecer su crecimiento en el mercado y consolidar su posicionamiento como una empresa seria, organizada y comprometida con el cumplimiento de sus objetivos.

¿Cómo ves el panorama del seguro de crédito en Colombia? ¿Qué oportunidades identificas para impulsar el crecimiento empresarial en el país?

El seguro de crédito es una herramienta fundamental para el crecimiento empresarial. Asesoramos y acompañamos a nuestros asegurados a expandir sus operaciones, tanto en Colombia como en mercados internacionales, en regiones donde aún no tienen presencia o clientes consolidados. Adicionalmente, brindamos estabilidad en su flujo de caja, ya que, en caso de que uno de sus clientes se acoja a una ley de insolvencia, garantizamos la protección de su liquidez.

Vemos un gran potencial de crecimiento en este segmento, en el que aún existe un mercado importante por explorar. En un entorno económico volátil como el actual, nuestro conocimiento y experiencia en la gestión de riesgos adquieren un valor diferencial, ya que el seguimiento continuo y el análisis estratégico que ofrecemos permiten mitigar incertidumbres y aportar mayor seguridad a las operaciones.

Solunion Colombia está en un momento clave de evolución y crecimiento ¿Cómo visualizas el futuro de la compañía?

Visualizo a Solunion como una compañía innovadora, más digital y enfocada en responder con la máxima agilidad y el mejor servicio a nuestros clientes.  Trabajamos para evolucionar permanentemente nuestros procesos, nuestros productos y servicios y nuestra forma de acercarnos al mercado.

¿Qué mensaje te gustaría transmitir en esta nueva etapa?

El mensaje para nuestros clientes y stakeholders es claro: queremos construir relaciones cercanas y de largo plazo, ser ese socio que les acompañe a lo largo de todo el ciclo de vida de su negocio con soluciones adaptadas a sus necesidades.

¿Cuál es tu misión en Solunion?

Seguir creciendo de manera rentable, asegurando el desarrollo sostenido y sostenible de la compañía y de nuestros accionistas, ofreciendo soluciones que realmente aporten valor a nuestros clientes.

Solunion Colombia renueva su certificación de empresa familiarmente responsable

Hemos renovado nuestra certificación efr de empresa familiarmente responsable hasta 2026. Este reconocimiento otorgado por la Fundación Másfamilia, destaca nuestras las acciones para fomentar un entorno laboral que facilite el equilibrio entre la vida personal, familiar y profesional de los Solunioners mediante diversas iniciativas y medidas. También, mantenemos el sello en España, renovamos la  certificación en México, Chile, Panamá y Argentina, e incorporamos a Perú por primera vez.

“En Solunion Colombia trabajamos constantemente para fortalecer el bienestar de nuestras personas asegurando un entorno que les brinde estabilidad y oportunidades de crecimiento. Con 60 medidas de conciliación, promovemos un equilibrio entre la vida laboral y personal, mejorando así su calidad de vida. La renovación de esta certificación reafirma nuestro compromiso de seguir construyendo un espacio de trabajo donde el bienestar sea una prioridad”, destaca Luisa Fernanda Rendón, Coordinadora de Personas, Sostenibilidad, Seguridad y Medios de Solunion Colombia.

También, Ramón Sánchez, Director Corporativo de Personas, Sostenibilidad, Estrategia, Seguridad y Medios de Solunion, indica que “creemos firmemente en la necesidad de fomentar una conciliación plena y verdadera como uno de los ejes de nuestra estrategia”. “Nuestras personas son, sin duda, el centro de nuestra compañía. Por ello, este reconocimiento nos anima a continuar impulsando medidas efectivas que promuevan la creación de un clima que permita el pleno desarrollo de los proyectos personales y profesionales de todos los Solunioners”, concluye.

Con la certificación efr, en Solunion Colombia consolidamos nuestra postura con la sostenibilidad y el desarrollo de un modelo de trabajo que impulse el bienestar de nuestros Solunioners, estableciéndonos como una empresa que apuesta por la conciliación y la mejora continua en su cultura organizacional.

Solunion Colombia lanza Team Solunion, su plataforma educativa para socios comerciales

Hemos lanzado Team Solunion, una plataforma digital y educativa pensada y diseñada para nuestros socios comerciales, la cual tiene como finalidad fortalecer nuestros nuestros lazos comerciales con el objetivo de  lograr un crecimiento conjunto.

En este espacio digital de aprendizaje y formación, constantemente compartiremos material comercial, informes económicos actualizados, información de nuestros productos, así como formaciones profesionales enfocadas en temas de liderazgo y negociación, entre otros.

El lanzamiento de esta iniciativa ratifica nuestra apuesta por seguir avanzando en la transformación digital del negocio. Desde este enfoque, la compañía continúa implementando acciones y desarrollos específicos para proporcionar un servicio y una gestión de procesos cada vez más ágil, cercana y eficaz.